El alma de Amaranto

Desde pequeña disfrutaba preparar con mi madre y hermana deliciosos pasteles, galletas y gelatinas de las recetas de mi abuela materna de quien heredé el amor por la repostería. Y aunque parecía destinada a crear empresas por mi formación en Administración de Empresas, no fue hasta que llegué a Barcelona en 2010 que encontré en […]



Liliana Cruz

Desde pequeña disfrutaba preparar con mi madre y hermana deliciosos pasteles, galletas y gelatinas de las recetas de mi abuela materna de quien heredé el amor por la repostería.

Y aunque parecía destinada a crear empresas por mi formación en Administración de Empresas, no fue hasta que llegué a Barcelona en 2010 que encontré en la pastelería mi verdadera vocación. Junto con Marian, mi ex compañera de piso en Barcelona, descubrí que cuando entraba en la cocina el tiempo se detenía, y que bastaba solo encender la radio y ponernos con las manos en la masa para que un día estresante dejara de serlo al preparar deliciosos pastelitos. Fue entonces cuando decidí formarme en pastelería y emprender un sueño, llamado Amaranto.